Ese Ser Humano Llamado Juan Bosch

Publicado el 02 de Noviembre de 2011 en Diario Libre.

Por Felucho Jiménez.

En noviembre de 1961, hace cincuenta años, regresó Juan Bosch del exilio. Un año después ganaría las primeras elecciones democráticas tras el ajusticiamiento de Trujillo.

Ayer 1 de noviembre se cumplieron 10 años de su muerte. Sin embargo, su ejemplo de vida, vivirá por siempre.

Con motivo de ambos acontecimientos, quisiéramos dejar plasmadas estas notas, alrededor de algunos de los aspectos mas relevantes de su vida.

La característica personal más importante que tuvo fue su amplia sensibilidad humana y social, el profundo amor que sintió por el pueblo dominicano, en especial los hombres y las mujeres pobres de las zonas rurales del país, que en su niñez constituían aproximadamente el 90% de la población.

En segundo lugar, su total integridad, la forma honesta en que condujo su vida.

La coherencia, tan escasa entre nosotros hoy, fue otro de sus atributos. Sentía, pensaba, hablaba y actuaba de la misma manera, en la misma dirección. No había contradicción entre lo que él sentía y pensaba con lo que decía y la forma en que actuaba.

Hay que destacar que Juan Bosch fue un autodidacta. Sorprendentemente, sus notas del primer curso de secundaria no revelaban las destrezas en las que fue un verdadero aventajado en su vida adulta. En julio de 1925, por ejemplo, cuando tenía 16 años, obtuvo las siguientes calificaciones: Álgebra 90; Anatomía 80; Ingles 100; Dibujo 100 y Castellano 60!!

El más grande escritor dominicano de todos los tiempos, autor de 54 libros, a quien Gabriel García Márquez llamaba “Maestro”, obtuvo 60 en Castellano.

A partir del tercer curso del nivel secundario no asistiría más a la escuela. Pero fue siempre un lector voraz. Probablemente leía dos libros por semana, a pesar de su intenso quehacer político.

Nunca dejó de aprender. Esa fue otra de sus características básicas.

Fue un pedagogo, un maestro. Nos enseñó política, historia, economía. Su propia vida fue una cátedra de dignidad.

Nos enseñó, además, oratoria política.

Su más connotado y sempiterno adversario político, Joaquín Balaguer, reconoció que Bosch cambió la oratoria en el país. La que se usaba antes, durante y aún años después de Trujillo, seguía un estilo rebuscado, con frases y palabras rimbombantes, que el común de los dominicanos no entendía.

Juan Bosch, probablemente el escritor dominicano de mayor léxico, se autolimitaba en su lenguaje común porque, según nos decía, el pueblo dominicano, en sentido general, apenas conocía y empleaba unas 500 palabras.

Por otra parte, fue un luchador incansable. Llegó a supeditar la vida de su familia a la política, a la lucha por el bienestar de los dominicanos.

En el mejor momento de su carrera literaria abandonó la faceta de escritor para dedicarse a escribir ensayos sobre historia y política, en su afán por educar políticamente a su pueblo.

Su ejemplo de vida, sus múltiples virtudes de hombre de bien y el sentido ético presente en toda su actividad política, motivó a miles de jóvenes de las distintas generaciones que le vieron actuar, a sentir amor por su pueblo, a tener sentimientos patrióticos y, en menor proporción, a seguir sus pasos en la lucha política, primero en el PRD y luego en el PLD.

Hace diez años de su muerte pero su ejemplo vivirá por siempre.